Conexiones inalámbricas: no hay que descuidar la brecha digital urbana

Hoy en día las conexiones inalámbricas y las móviles lideran el modo de conectarse a internet y a las redes sociales en la mayoría de los países latinoamericanos. Debido a ello es fundamental que desde las políticas públicas de conectividad, se planee adecuadamente como se brinda acceso a toda la población, sin descuidar las zonas rurales alejadas ni las poblaciones urbanas marginadas, cuyos problemas de acceso y conectividad pueden ser más graves que los de las regiones más alejadas.

“¿Queremos ser países maquiladores o queremos entrar a la economía digital global de la información y el conocimiento con personas capacitadas adecuadamente y con proyectos económicos capaces de competir con alto nivel?”, se pregunta Mónica Aspe, coordinadora de la iniciativa e-México del Sistema Nacional de la Sociedad de la Información. “La conexión inalámbrica abre oportunidades importantes para la población de los barrios urbano marginales, que recién está accediendo a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) a través del sistema escolar y a partir de centros de conectividad comunitarios. En poco tiempo, en México se han instalado 15 mil sitios de este tipo para brindar acceso a miles de personas que de otra manera no tendrían forma de conectarse a internet ni de capacitarse en el uso de las tecnologías”.

“No hay que descuidar la brecha digital urbana. Si nos quedamos atrás, estaremos contribuyendo a que se agrave la exclusión”, continúa Aspe. “El comparativo laboral muestra las carencias de inmediato. La persona que no tiene acceso a las TIC y a internet en la ciudad queda prácticamente fuera del mercado laboral urbano”.

Aspe señala que una de las claves en la instalación de conectividad inalámbrica en México es que las redes no tienen contraseña, sino que aunque se las instala para ser utilizadas en un edificio público, quedan abiertas al uso de la población. Destaca el ejemplo del estado de Jalisco, donde gracias al programa e-Jalisco se conectaron a la red 6 mil edificios públicos, 5 mil de los cuales son edificios escolares, con aplicaciones avanzadas sobre la red y con posibilidades de brindar conexión inalámbrica. De esta manera la población comienza a aprovechar el acceso inalámbrico a internet y a hacer un uso de los servicios en línea que ofrece el gobierno, de las posibilidades de información y de las oportunidades de aprendizaje y capacitación que brindan numerosas entidades públicas y privadas en la web.

Desde las organizaciones de la sociedad civil también se contribuyó al desarrollo de las redes inalámbricas en la región. Entre 2007 y 2008 se llevó a cabo una experiencia significativa con talleres de capacitación para la instalación de redes inalámbricas comunitarias en América Latina y el Caribe, con tres grandes talleres que abarcaron el Cono Sur, la Región Andina y Mesoamérica y el Caribe. Este proyecto que se denominó TRICALCAR (Tejiendo redes inalámbricas comunitarias para América Latina y el Caribe) contó con el apoyo y la financiación de IDRC y del Instituto para la Conectividad de las Américas (ICA).

Sylvia Cadena, ingeniera colombiana que actualmente trabaja en APNIC – Asia y coordinó el proyecto TRICALCAR, considera que proyectos como este y otros similares, que fueron impulsados por organizaciones sociales, tuvieron gran influencia en la actualización de los marcos regulatorios de muchos de los países latinoamericanos en cuanto al manejo del espectro y en las provisiones para la instalación de redes comunitarias. Al promover el acceso de la población en general con nuevas tecnologías, lograron tener gran influencia en los programas de acceso universal gubernamentales.

El proyecto TRICALCAR brindó capacitón a técnicos de ambos sexos que trabajaban en programas de gobiernos, pequeñas empresas y organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de que al instalarse redes inalámbricas se favoreciera el uso público y comunitario. La serie de talleres fue existosa porque luego estos profesionales volcaron sus conocimientos en proyectos de conexión inalámbrica en distintos países de la región. El proyecto también permitió investigar y reunir conocimientos sobre redes inalámbricas de bajo costo, enlaces inalámbricos de larga distancia, redes en malla y realizar pruebas de equipos de energía solar y de bajo consumo energético. Participaron en este proyecto la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC), EsLaRed/WILAC (Venezuela), Nodo TAU (Argentina), LaNETA (México), CEPES (Perú), Colnodo (Colombia) e IT+46 (Suecia) en un importante intercambio de conocimientos y tecnologías sur-sur, impulsado por las organizaciones participantes y las entidades donantes.

Tags:

Acerca del autor: 

Dafne Sabanes Plou

Dafne is a social communicator, she works at the Rights for Women Program in the Association for Progressive Communications (APC). She is a consultant for the project 25 years of the Information Society in Latin America & the Caribbean.